La historia de esta hermosa ciudad data desde la época precolombina cuando el actual territorio se encontraba ocupado por los indígenas guayupes, luego, hacia el año de 1740 los jesuitas fundaron la Hacienda Apiay en la cual había presencia de indígenas guayupes y otras tribus vecinas hasta. En el año de 1767 por motivos de la expulsión de la Compañía Jesuita, los terrenos de Apiay fueron adjudicados por la Corona Española a Basilio Romero.
Por su ubicación geográfica este territorio se convirtió en un trayecto obligado para comerciantes y ganaderos quienes se desplazaban desde varios municipios de Cundinamarca.
Por la ubicación, la fertilidad y expansión de las tierras empezaron a llegar de diferentes lugares del territorio nacional colonos y se establecieron en este territorio.
Esta es una de las grandes razones por las cuales, en nuestra cultura y forma de hablar no tenemos un acento notorio y particular como el de otras regiones, como por ejemplo la costa, el valle o el eje cafetero, ni aun con los araucanos que también son llaneros.
Esta encantadora tierra tiene para ofrecer a propios y turistas, hermosos lugares naturales que dejaran huella en sus mentes y corazones, ejemplo de ello es caño cristales, este lugar es enigmático lleno de vida y de color tal como su nombre lo indica, es el río de los siete colores, es donde el arco iris se volvió agua, y es único en el mundo.

Por ser un territorio cálido, así es nuestra forma de ser, somos alegres, trabajadores, espontáneos, nos sentimos orgullosos de nuestras raíces, de nuestro folklor, y en especial de nuestra hermosa música llanera, la cual es ejemplo de nuestra fuerza y tesón
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